Como bien lo dijo Gabriel Garcia Márquez,: "los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a si mismos una y otra vez". Pues bien, esos momentos de necesitar volver a nacer han llegado muy seguido últimamente, pero no ha habido éxito alguno.
Hace un año me había convertido en el hombre más feliz de todo el universo, no es exageración, es simplemente una regresión, es un recuerdo. Cuando desperté el 5 de Julio del 2012 mi corazón tenía un ritmo diferente, latía apresuradamente y mi estómago sentía revoloteos a cada instante, mi cabeza estaba ocupada todo el tiempo y lo único que me importaba era verla otra vez.
Recuerdo aquel día lleno de felicidad, ese día por la mañana trabaje arduamente en arreglar los últimos detalles de nuestro nidito de amor, limpie nuevamente el departamento y acomode todo de forma que se viera bonito y todo estuviera en orden.
Fue un día de locos, pero después de limpiar y terminar los últimos detalles llego la tarde, y con ella, el momento más esperado de mi vida hasta ahora. Volvería a verla, pero más importante aún, estaríamos juntos y viviríamos así por seis meses.
Recuerdo que tome una ducha, y que mientras lo hacia pensaba e imaginaba aquel momento, recuerdo que mientras sentía el agua correr por mi cuerpo, mi mente imaginaba ese momento tan especial. Sentía nervios, felicidad, pasión, plenitud y cuando el momento llego, fue cuando volví a nacer.
Espere por más de una hora en el aeropuerto, tenía en mi mano un ramo de rosas y en mi corazón amor infinito. Constantemente revisaba el estatus de los vuelos internacionales, y en cada instante me asomaba por el cristal pera intentar alcanzar a ver algo, pero no había nada.
Cada minuto parecía una hora, cada momento parecía una eternidad, hasta que vi en los monitores la leyenda "arrived" con color verde sobre el vuelo que tanto esperaba, en ese momento todo mi ser tuvo una revolución. Mi vida entera estaba al pendiente de la puerta de salidas internacionales y cuando comenzaron a bajar las personas de ese vuelo, comencé a temblar.
Entonces la vi, pude observar su precioso cabello y su figura tan perfecta pasando la línea de aduana, la vi a los ojos y comencé a llorar, sabía que no era un sueño, que era todo realidad, y cada paso que se acercaba era una pulsación más, un suspiro más, un bombardeo en mi estómago. Y de repente después de algunos problemas con la aduana vino hacia mi, tiro sus maletas y sus cosas, me abrazo, nos besamos con un amor inigualable, y en ese momento mi vida cambió.
Ella era la mujer de mi vida y nunca nada me separaría de ella, más que sus propios deseos.
Fue hace un año, justamente un 5 de Julio, cuando volví a nacer.
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