domingo, 2 de junio de 2013

Tizenkettő , tizenhárom

Día 12 y 13

Casi quince días se han cumplido desde que terminamos, inicia un nuevo mes y curiosamente es el mes de mi cumpleaños, siempre he dicho que no me gustan mis cumpleaños, y al parecer, el de este año no será la excepción, y menos con todo lo que sigue pasando.

Esta última semana fue de lo peor, especialmente en la cuestión laboral, por que en la personal las cosas siguen igual, siento algunos días que hay mejoría pero en otros que todo va peor, siempre es muy variable, pero bueno, ha sido una de las semanas más estresantes desde que llegue a la empresa, especialmente con los últimos 3 días de la semana, los cuales en lugar de alegrarme por ser parte del finde,me causaron algunos malestares estomacales.

Todo empezó el miércoles, cuando me entere de que algunos embarques de materia prima, específicamente de maíz, no iban a llegar como lo tenía considerado en el programa, desafortunadamente, el área de planeación tampoco consideraba estos retrasos y cuando llego el viernes en la mañana, todo se vino abajo.

La situación llego a ser critica, para ese día esperábamos el situado de dos furgones de maíz a más tardar a las 2:00 p.m. , pero ¡oh sorpresa! Cuando el reloj marco las dos de la tarde aún no había nada, y peor aun,el transportista me marco inmediatamente para darme una noticia que de verdad me hizo temblar, la tripulación de la terminal, la cual es la encargada de acomodar todos los furgones del día en su respectivo lugar, no tenía considerado en su programa el situado de nuestros dos furgones de maíz,esto significaba una cosa...paro de producción de la fábrica en caso de no recibir el maíz.

En ese momento no supe que pensar, ni que hacer, inmediatamente fui a comunicárselo a mi compañero de planeación y conjuntamente a mi jefa.  Comenzamos a contactar a personas clave en todo este proceso, a la gente de la terminal, el transportista, el representante de ventas de la línea ferrocarrilera, etc etc hasta que a nuestro maniobrista, quien había laborado en algún momento para una empresa hermana de la línea ferrocarrilera, se ofreció a llevarnos a hablar directamente con la gente del ferrocarril, plantarles nuestra situación, y esperar lo mejor.

Así pues, decidimos movernos los más pronto posible, mientras mi jefa nos ayudaba contactando a todos por teléfono, nosotros iríamos directo a la terminal.

Al llegar a la terminal, y previo a hablar con los altos mandos, nuestro maniobrista nos dio varios consejos en base a su experiencia con cada persona, nos pidió ser pacientes y sobre todo, hablarles "bonito". Primero, fuimos con el administrador de las vías públicas de la terminal, y en pocas palabras después de mucho hablar nos dijo que no sería posible, que no se situaría nada y no había más que hacer. Mi compañero y yo estábamos en la peor situación, imaginamos lo peor.

Cuando salimos de la oficina de esta persona, nuestro maniobrista decidió llevarnos con una persona con mayor autoridad dentro de la terminal, el superintendente de las vías. Al entrar a su oficina mi compañero, nuestro maniobrista y yo, esperábamos por un milagro o algo que se le pareciera,mi primer impresión al ver al superintendente fue que ya debíamos darnos por muertos, es un señor que se ve autoritario, fuerte de carácter y al escuchar sus primeras palabras y ubicar por su acento su origen norteño, todo parecía perdido, pero bien dicen que las apariencias engañan y el señor resulto ser todo lo contrario, nos escucho, levanto su teléfono, se comunico con personas de operaciones de la terminal, y sin un gesto en su cara al terminar la llamada, nos dijo: "ya esta, dentro de dos horas les meten los carros de maíz". Increíble.

Ya estábamos más tranquilos, comunicamos las buenas noticias a planta y por un momento todo se tranquilizo. El primer furgón se situó en menos de 20 minutos a partir de la llamada del superintendente y el segundo como 4 horas después, creo que se comienza por que el primero lo metieron casi de inmediato jaja.

Ese día salí bastante tarde de trabajar, y por la situación tan crítica, y debido a que se esperaban otros dos furgones situados al día siguiente (sábado) , fui a trabajar tambien en mi fin de semana. La noche del viernes tras tanto estrés, mi compañero de planeación y yo tuvimos una ligera discusión pero al final, todo quedo en eso, una tonta discusión causada por estrés e impotencia.

El sábado temprano ya estaba despierto, de verdad tenía miedo de que sucediera los mismo, y más aún por que todo el personal administrativo y de operaciones de la terminal del ferrocarril solo trabajaba hasta las 12:00 p.m. Por lo que el tiempo de reacción que teníamos era menor. Llegue a planta a las 9:30 a.m. Y hablé con mi compañero de planeación, el estaba más nervioso que yo, y lo comprendo completamente, su jefa es mucho más agresiva y tiene una forma muy autoritaria y lo había regañado bastante, realmente todo lo que estaba pasando era más ligado a mis responsabilidades que a las suyas, por lo que en esta ocasión decidí adelantarme y fui directamente a la terminal a las 11:00 a.m. al ver que todavía no había ningún movimiento.

Iba sólo,en esta ocasión me sentía más confiado y tranquilo ya que un día antes el superintendente nos había dicho que tambien se situarían los furgones del sábado a tiempo, y yo podía notar que el es un hombre honrado y con palabra. Sólo que debía asegurarme.

Fui directamente a la oficina del superintendente , pero no estaba por lo que para aprovechar el tiempo fui con el administrador de las vías publicas, me dio buenas noticias, comento que los furgones estaban en la vía correcta y serian situados ese mismo día, salí un poco mejor pero aun con una ligera incertidumbre. cuando iba de nuevo a buscar al superintendente, alguien me grito desde atrás: ¿ya le situaron sus furgones?" , era el, lo espere, nos saludamos y lo acompañe hasta su oficina, conversamos un poco en el trayecto y al final me dio su palabra de que serian situados, viniendo de el, ya podía descansar.

En la tarde, paso un inconveniente con el transportista por lo que tuve que ceder y también de alguna forma ser más humano, nuestro transportista es de lo mejor, y necesitaba un reconocimiento, que en este caso tuvo que ser monetario, y así todo se soluciono, se situaron los furgones en la tarde y por fin, pude desconectarme de la chamba, pero nunca de seguir pensando en ella.

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